sábado, junio 27, 2009

Vicente Ferrer.

















Vicente Ferrer.


Vicente Ferrer nació en Barcelona el 9 de abril de 1920 y su infancia transcurrió entre Barcelona y Gandia. El 36 trajo la guerra y Vicente fue llamado a las filas republicanas, a la Quinta del Biberón, con tan sólo 16 años. Al terminar la guerra comenzó los estudios de Derecho, pero con la firme determinación de descubrir el camino a seguir para responder a su vocación: ayudar a los demás (pobres, discriminados, enfermos...).
Encontró en la Compañía de Jesús, una organización que le atrajo por su imagen de heroicidad, sabiduría, grandes ideales y lucha por un mundo mejor. Con la ilusión de cumplir fielmente sus principios, abandonó los estudios e ingresó en la orden.

Su acción da los primeros frutos. 1952-1968

El 13 de febrero de 1952, Vicente Ferrer llegó a Mumbai como misionero jesuita. Pese a que su cometido era acabar su formación espiritual, en su primera misión en Manmad,
decidió salir a conocer a las gentes, saber de sus necesidades y ganar su confianza,
tratando de dar solución al sufrimiento de los más pobres. Para ello puso en marcha
entre los campesinos un singular sistema de trabajo, que despertó las conciencias y
generó un gran movimiento de solidaridad. “El milagro de dar” consistía en una pequeña ayuda económica y el asesoramiento técnico necesario para obtener agua para los cultivos. Si al finalizar cada campesino devolvía lo prestado (sin intereses), el milagro se iba extendiendo entre toda la comunidad.

Desde sus comienzos puso en práctica procedimientos tales como organizar pequeñas
cooperativas para la excavación de pozos, canalizaciones para el abastecimiento de
agua, bancos de semillas, pequeñas parcelas de regadío, etc. Al mismo tiempo Ferrer
trabajó en la construcción de servicios comunitarios y, gracias a la cesión de unas
tierras, levantó dos escuelas, un hospital y dos hostels para residencia de alumnos, que eran ya casi un millar.

Tiempos difíciles. 1968-1969

La simpatía que despertaba la labor de Vicente Ferrer entre los campesinos generó
suspicacias entre algunos sectores dirigentes, que veían en él una amenaza a sus intereses. La publicación de un artículo en el Illustrated Weekly, el semanario de mayor difusión de India, bajo el título “La revolución silenciosa” fue el detonante de la orden de expulsión que recibió el 27 de abril de 1968, dándole 30 días para abandonar el país. Ante esto, se inició un movimiento campesino a favor de Vicente Ferrer, al que se unió también un grupo de intelectuales, políticos y líderes religiosos. El coordinador de este comité de defensa era Madu Metha, uno de los más activos e influyentes líderes sociales de Mumbai. A tan sólo dos días de que expirara el plazo fijado para su expulsión, más de 30.000 campesinos recorrieron los 250 kms que separan Manmad de Mumbai para exigir al Gobierno justicia. En una breve entrevista con Vicente, la primera ministra Indira Gandhi reconoció el gran valor de su trabajo y se comprometió a buscar la solución más adecuada a la situación, enviando un telegrama con un mensaje salomónico: “El padre Vicente Ferrer marchará al extranjero para unas cortas vacaciones y será bien recibido otra vez en la India.”

Vicente volvió a España y fundó Acción Fraterna en el Mundo, con un único objetivo:
aliviar la situación de los dos tercios de la humanidad que padecen hambre. Aprovechó
también para mediar en la causa de dos goanos, presos a perpetuidad en las cárceles
de Lisboa, consiguiendo su liberación al cabo de dos meses.
En estas fechas apareció en la revista americana Life un gran reportaje de doce páginas titulado “El santo de Manmad”, mientras desde España, Italia, Alemania, la India y Norteamérica, un movimiento popular recogió 25.000 firmas con la intención de proponerlo como candidato al Nobel de la Paz.

Pese a haberlo solicitado, tres meses después de abandonar la India, el permiso para
volver no había llegado todavía. Sorprendida por su tardanza, fue Indira Gandhi la que ordenó que le concedieran el visado de entrada de inmediato.

Anantapur: La aventura definitiva. 1969-2008



A su regreso a la India sólo le acogió el Estado de Andhra Pradesh, y Vicente, junto a seis voluntarios incondicionales, decidió instalarse en la tierra más pobre de esa región: Anantapur, donde la escasez de agua llegaba casi a la desertización, y la sanidad y la educación eran prácticamente inexistentes. Allí, los políticos radicales se movilizaron para recibirle con pintadas en las paredes: “Ferrer go back”. Lejos de amedrentarse, a los tres días de llegar contaba ya con una casa, vacía y a medio construir, que convirtió en cuartel general. De una de las paredes desnudas colgaba un cartel que decía: “Espera un milagro”. Este mensaje profético, cuyo origen nunca llegó a conocer, supuso un nuevo acicate para seguir adelante.

En marzo de 1970 dejó de pertenecer a la Compañía de Jesús, y ese mismo año contrajo
matrimonio con Anne Perry, una periodista inglesa que había permanecido a su lado
desde el conflicto de Manmad.

En este contexto nació la Fundación Vicente Ferre en la India, la organización que bajo el liderazgo de Vicente Ferrer contribuye al desarrollo del distrito de Anantapur. Sin embargo, durante los años 70 persistió el asedio, esta vez desde las autoridades de la región, que veían con recelo su trabajo, llegando incluso a intentar encarcelarlo. Vicente denunció el abuso de poder del que estaba siendo objeto y consiguió un fallo favorable que creó jurisprudencia. En 1996 creó la Fundación Vicente Ferrer en España para asegurar la continuidad económica del proyecto.

"Hay personas que no deberían morir, porque son valiosas, porque son amadas, porque son únicas". Esto es lo que escribió en marzo pasado Padre Ángel desde Anantapur, al sur de la India, a donde había acudido apresuradamente porque le habían dicho que Vicente Ferrer se estaba muriendo deprisa"

"Vicente Ferrer no va a morir nunca. Le suban o no a los altares, a Vicente Ferrer, que fue un santo en vida, le espera la Gloria. No la gloria mundana, que su exquisita sencillez siempre quiso evitar, sino la verdadera, la buena, la definitiva". Es la esperanza de un creyente. Entre mundanos, Vicente Ferrer seguirá vivo, sobre todo, entre los pobres de solemnidad a los que ayudó de todas las maneras posibles en Anantapur, una zona rural en los desiertos del sur de la India. Su inmortalidad son los hospitales, escuelas, casas, pozos, caminos, etcétera que levantó con un tesón sobrehumano en cientos de comunidades y pueblos. Suya es, además, la inmortalidad de un ejemplo universal de la mejor filantropía.

Vicente Ferrer murió el 19 de junio del 2009. La ceremonia fúnebre, que comenzó hacia las 11.00 hora local (05.30 GMT), se desarrolló al aire libre bajo una sencilla estructura de palos metálicos de un telar habilitada para la ocasión, más de 100.000 personas acudieron al sepelio y acompañaron al 'santo de la india'. La aglomeración de público hizo que el trayecto desde el campo central de Aanatapur, que habitualmente, en motocarro, no se tarda más de 20 minutos en hacer, se demorara horas.

La banda de música del ejército ha acompañado a los coches durante todo el trayecto. La primera canción que han cantado los niños y niñas del coro ha sido 'Maku Athadu Devudu' (Él es un Dios para nosotros).

Miles y miles de personas fueron depositando flores sobre la tumba. Sobre ella se ha colocado una cruz de madera con la insripción Father Vicente y la fecha de su fallecimiento 19/06/09 Descanse en paz.